No es que sea yo un experto en este difícil arte del macro, ni sinceramente le dedico mucho tiempo, sin embargo el "patear" al aire libre con frecuencia, echar horas esperando en un mismo sitio, o seguir los rastros y huellas de cualquier animal, te pone en contacto directo con todo tipo de minúsculos seres, flores, bichos, insectos y demás.
La sensibilidad, la captación del detalle o la agilidad en la observación que hemos adquirido a la hora de buscar, observa y fotografiar a un pájaro también posteriormente lo transmitimos a otros ámbitos de la vida y aunque el chiste vasco diga "o vas a setas o a Rolex", siempre es posible combinarlos, salir a observar aves y a la vez fijarse en esos "micromundos" que muchas veces nos pasan desapercibidos.
Por tanto, el contacto con la naturaleza y la destreza en la observación hace que muchos "pajareros" sean también unos auténticos expertos en micro (o macro) fotografía, ya sea de flores, plantas, insectos o "animalejos" pequeños.
Y es que el amor a la "natura" y ese afán de observar, de estudio, de adquirir nuevos conocimientos nos hacen a veces desviarnos de nuestro camino original y dedicarle nuestro tiempo también a otras áreas diferentes a la propia ornitología.
Yo también he de reconocer que he hecho mis pinitos tocando varios palos, y es que además el ligero Tamron 90 DII pesa y ocupa poco, siendo su calidad-precio insuperable. Siempre que llega la primavera, el otoño o que durante la jornada hay que internarse por un hayedo, llevo preparado este objetivo en la mochila.
En Otoño preferentemente (cómo no) toca revisar troncos y suelos en busca de las preciadas y vistosas setas. No es que tenga mucha idea del tema, pero tras revisar las fotos en casa y buscando en los libros y en Internet, pronto vas identificando las más fáciles y conocidas, o las que llaman la atención:
Por ejemplo la famosa "mano del diablo", especie de las antípodas que poco a poco va colonizando nuestras tierras, y que hasta los años 60 no teníamos ni idea de que existiera este vistoso hongo. Aquí arriba la vemos formándose y abajo vemos cómo se desarrolla:
O la archiconocida Amanita Muscaria buscando en este caso una foto diferente, y es que una de las ventajas de la foto macro es que no existe la prisa y puedes ensayar las veces que quieras, cambiar la composición etc. cosa que con animales ocurre todo lo contrario, por miedo a que el animal que estás enfocando desaparezca de la pantalla.
Y es que con los colores tan llamativos que presentan algunas especies de setas y hongos hace inevitable no detenerse a observar algo tan pequeño pero a la vez tan bello:
Aunque también hay otras especies que sin tener colores llamativos o sin ser tan conocidas, poseen unas formas y texturas singulares:
O que simplemente en una composición simple destaca sobremanera un individuo sobre los demás:
Si el otoño es una época buena para dedicarse a las setas, evidentemente la primavera nos ofrece grandes posibilidades, cómo por ejemplo las mariposas:
O quizás otros insectos que aparecen en las flores de las plantas de nuestros floridos jardines:
O cómo no, ese gran grupo formado por las plantas y sus flores, tanto silvestres como ornamentales, autóctonas y alóctonas:Tampoco podemos olvidarnos de los animales, aunque no sea el mejor objetivo para retratar a las diferentes especies:
Bueno amigos y amigas, lo de salir a páxaros o a buscar cualquier tipo de animal a veces hace que vuelvas para casa de vacío y más en estas semanas de lluvia, frío y poca luz; pero llevar encima un simple objetivo macro hace que siempre tengas algo en el que entretenerte en el campo.
Un saludo y muchas gracias por las visitas y los comentarios























































